Yves Saint Laurent: Abrimos los archivos del genio del haute couture

Los diseños de Yves Saint Laurent primero fueron dibujos. Por eso su legado no se puede entender sin sus ilustraciones, un archivo de casi 300.000 bocetos donde ya se prefiguraban prendas icónicas como el esmoquin, la sahariana, los vestidos Mondrian o la colección inspirada en los Ballets Rusos.

Descubre el trabajo del creador francés en Les dessins d’Yves Saint Laurent, un documental disponible en el catálogo de Moritz Feed Doc en CaixaForum+.

Un joven prodigio en la casa Dior

Nacido en Argelia, el joven Yves se trasladó con 18 años a París para conquistar la alta costura. Con tan solo 21 años fue nombrado director creativo de Christian Dior, tras la muerte de su fundador en 1957.

Su paso por Dior fue breve. En 1960, tras cumplir el servicio militar y haber pasado por una grave crisis de salud mental, decidió independizarse y fundar su propia casa de costura con el apoyo incondicional de su pareja sentimental y comercial, Pierre Bergé. Juntos construyeron un imperio que redefinió no solo la alta costura, sino toda la industria del diseño y el lujo contemporáneo.

El tándem con Pierre Bergé

El éxito de la nueva maison fue fruto de un perfecto trabajo en equipo; mientras Saint Laurent era el genio creativo, Pierre Bergé estructuró la marca, defendió la propiedad intelectual de las creaciones y gestionó las finanzas, haciendo posible que Yves se centrara en su libertad creativa y se convirtiera en una firma global.

Saint Laurent democratizó y empoderó a la mujer con prendas como el esmoquin (1966), la sahariana, la gabardina o los vestidos inspirados en Mondrian, enriqueciendo el estilo femenino con la actitud y la comodidad del traje masculino, sin renunciar a la sensualidad.

Además, al darse cuenta de que la alta costura se estaba convirtiendo en una institución obsoleta, la casa fue pionera a la hora de lanzar la línea YSL Rive Gauche, inventando así el prêt-à-porter de lujo y democratizando la firma.

La ilustración como epicentro creativo

Yves pensaba directamente a través del trazo. Con un archivo de casi 300.000 bocetos, el papel no era para él un simple borrador técnico, sino el epicentro de su proceso creativo.

Sus trazos sobre papel eran fluidos, directos y viscerales. Utilizaba líneas de tinta negra muy marcadas, a menudo acompañadas de toques de rotulador o de acuarelas de colores vivos. Sus ilustraciones transmiten una actitud viva, confiada, feroz y, sobre todo, elegante.